Medicación ansiolítica
El tratamiento farmacológico de los trastornos de ansiedad ha cambiado sustancialmente en las últimas tres décadas. La información que sigue es puramente educativa: no sustituye la consulta médica, no prescribe y no aconseja dosis. La indicación, elección, ajuste y retirada de cualquier psicofármaco corresponde exclusivamente a un médico.
Categorías principales
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
Son los fármacos de primera línea para la mayoría de trastornos de ansiedad crónicos (pánico, ansiedad social, TAG, TOC, TEPT). Actúan aumentando la disponibilidad de serotonina en el espacio sináptico al bloquear su recaptación neuronal. El efecto terapéutico no es inmediato: habitualmente requiere 4-8 semanas para manifestarse plenamente. Durante las primeras semanas pueden aparecer síntomas de activación (aumento transitorio de ansiedad, insomnio, náuseas) que suelen remitir.
Ejemplos aprobados para distintos trastornos: sertralina, paroxetina, fluoxetina, escitalopram, citalopram. La elección depende de perfil de efectos adversos, interacciones, y preferencia clínica.
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN)
Mecanismo dual. Venlafaxina y duloxetina tienen indicación en TAG y otros cuadros. Eficacia similar a ISRS con perfil de efectos adversos algo distinto.
Benzodiacepinas
Actúan potenciando el efecto del GABA en el sistema nervioso central. Alivian rápidamente la ansiedad aguda, por lo que son útiles para crisis agudas, antes de procedimientos puntuales, o como puente mientras los ISRS alcanzan su efecto. Sus ventajas las acompañan desventajas importantes: tolerancia (necesidad de dosis crecientes), dependencia con retirada difícil, deterioro cognitivo con uso prolongado, interferencia con el aprendizaje terapéutico (incluidos los aprendizajes de extinción que sustentan la exposición).
Las guías internacionales recomiendan su uso limitado en tiempo (idealmente pocas semanas). La retirada debe ser gradual bajo supervisión médica; los síndromes de abstinencia pueden ser graves. El uso crónico de benzodiacepinas como única estrategia es una de las causas más frecuentes de fracaso terapéutico en ansiedad crónica.
Buspirona
Agonista parcial de receptores serotoninérgicos. Indicado para TAG. Sin potencial de dependencia. Efecto moderado, habitualmente insuficiente para cuadros severos en monoterapia. Infrautilizado en la práctica clínica española.
Pregabalina y gabapentina
Originalmente anticonvulsivantes y analgésicos para dolor neuropático. La pregabalina tiene indicación aprobada para TAG, con eficacia demostrada. Menor riesgo de dependencia que benzodiacepinas pero el riesgo existe; requiere supervisión.
Betabloqueantes
Propranolol y similares bloquean los receptores beta-adrenérgicos, atenuando los síntomas físicos de la ansiedad (taquicardia, temblor). Útiles específicamente en ansiedad social tipo «actuación»: tomados antes de presentaciones, reducen los síntomas físicos sin afectar el componente cognitivo. Contraindicaciones cardiovasculares y pulmonares.
Antihistamínicos con efecto sedante
Hidroxicina tiene indicación en ansiedad. Perfil de seguridad aceptable a corto plazo; efecto moderado.
Antidepresivos tricíclicos
Clomipramina tiene eficacia demostrada en TOC y pánico, pero por su perfil de efectos adversos se reserva para casos que no responden a ISRS.
Fármacos en investigación o uso emergente
- D-cicloserina: agonista parcial del receptor NMDA, investigado como potenciador del aprendizaje de extinción en combinación con terapia de exposición. Resultados mixtos.
- MDMA asistida: en ensayos avanzados para TEPT refractario. Procesos regulatorios activos en EEUU.
- Ketamina y esketamina: uso establecido en depresión resistente; evidencia emergente en TEPT y trastornos de ansiedad.
- Psilocibina: en ensayos para ansiedad asociada a enfermedades terminales y depresión.
El uso clínico responsable de estos fármacos está restringido a contextos clínicos específicos con supervisión adecuada. No son alternativas a los tratamientos de primera línea.
Principios generales
- La medicación es una herramienta, no una cura. Tiende a funcionar mejor cuando se combina con tratamiento psicológico.
- La retirada de ISRS debe ser gradual para prevenir síntomas de discontinuación.
- Las benzodiacepinas tienen un papel muy limitado en tratamiento crónico.
- La elección farmacológica debe individualizarse: perfil de efectos adversos, comorbilidades médicas, interacciones, embarazo o lactancia.
- Los niños y adolescentes requieren consideraciones específicas por riesgo potencial de ideación suicida con algunos ISRS al inicio del tratamiento.
Decidir con información
Cuando un profesional propone medicación, preguntas razonables incluyen: ¿cuál es el tratamiento de primera línea para mi diagnóstico?, ¿qué beneficios esperamos y en qué plazo?, ¿qué efectos adversos son más probables?, ¿cómo y cuándo evaluaremos la respuesta?, ¿cuánto tiempo se prevé mantener el tratamiento?, ¿cómo se retirará?, ¿interactúa con otros medicamentos que tomo?
Las guías clínicas internacionales son recursos públicos. En España, las Guías de Práctica Clínica incluyen recomendaciones actualizadas. Las guías NICE británicas, de acceso libre, tienen reconocimiento internacional.
Qué no es la medicación
- No es una solución que actúe rápido para ansiedad crónica (salvo benzodiacepinas, con las limitaciones mencionadas).
- No «arregla» el cuadro si no se trabaja simultáneamente en los factores de mantenimiento.
- No es obligatoria para tratar un trastorno de ansiedad. Muchas personas se recuperan plenamente solo con terapia psicológica.
- No es estigmatizante por sí misma. La decisión de tomar o no medicación es médica, no moral.
Preguntas frecuentes
¿Puedo dejar los ISRS de golpe?
No. La retirada brusca puede producir síntomas de discontinuación (vértigo, insomnio, síntomas gripales, sensaciones similares a descargas eléctricas). La retirada debe ser gradual bajo supervisión médica.
¿Las benzodiacepinas crean adicción?
Tienen potencial de dependencia documentado. El uso prolongado se asocia con tolerancia y con síndrome de abstinencia. Por eso las guías recomiendan tiempos de uso limitados.
¿Los ISRS cambian la personalidad?
No. Reducen síntomas clínicos de ansiedad o depresión. Pueden producir efectos adversos (embotamiento emocional leve en algunos pacientes) que conviene comentar con el médico.
¿Cuánto tiempo tomaré la medicación?
Depende del cuadro. En ansiedad crónica, las guías sugieren mantener el tratamiento al menos 6-12 meses tras la remisión, para reducir recaídas. La retirada se planifica con el médico.
¿Puedo tomar solo medicación sin terapia?
Se puede, pero la combinación con terapia psicológica suele dar mejor pronóstico a largo plazo, con menos tasa de recaída tras retirar la medicación.
Referencias
- Bandelow B, Lichte T, Rudolf S, Wiltink J, Beutel EM. The diagnosis of and treatment recommendations for anxiety disorders. Deutsches Ärzteblatt International. 2014;111(27-28):473-480.
- NICE. Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management. Clinical guideline 113. London: NICE, 2011.
- Baldwin DS, Anderson IM, Nutt DJ, et al. Evidence-based pharmacological treatment of anxiety disorders, post-traumatic stress disorder and obsessive-compulsive disorder. Journal of Psychopharmacology. 2014;28(5):403-439.